“Mejor hubiera sido que fuera diferente” Muchas veces es esto lo que en el fondo
sentimos, solo profundizando nos vamos a dar cuenta de esta sentimiento de
reclamo que no nos permite aceptar como somos, o la familia que tuvimos/tenemos.
Lo que nos hace bien es ir profundizando en la aceptación de todo
tal como fue; digo profundizando porque es un proceso de entender que para
vivir bien no se necesita una familia perfecta (me atrevo a decir que no la
hay).
Lo que conviene es dejar de pelear con el pasado, darle un nuevo
sentido desde la comprensión. Los padres son seres humanos imperfectos que hicieron
lo mejor que pudieron. Al decir “si a todo tal como fue” recuperas tu lugar de
hijo y también la fuerza de vida que viene de atrás.
Así, podemos avanzar en la
vida sin cargar con dolores que ya pasaron… cuando seguimos reclamando es como
si arrastráramos el pasado a cuestas. Es
cierto que hay traumas que necesitan un
tratamiento profundo para ser liberados… y también tristezas con las que
tenemos que aprender a vivir. Pero la
vida es mas fuerte y nos necesita en la vida, en la acción, en la gratitud.
Más bien pensemos en nuestros dones, en lo que si fue posible, en
lo que hemos logrado en la vida. Y así podremos lograr una vida mas plena.