Nuestra historia es un relato, a veces es un relato cerrado que se atraca dando vueltas en círculo sobre lo que nos faltó, sobre lo que pudo ser y no fue, sobre nuestras “heridas de la infancia” (que todos hemos tenido) y últimamente sobre nuestros ancestros y sus culpas …
Cuando dejamos de sentir que nuestro pasado es un lastre podemos cambiar el relato y centrarnos en los dones y talentos. Dejar de pelearte con lo que fue y como fue en tu familia algo empieza a cambiar. Algo en ti comprende y acepta y puede avanzar con calma en la vida.
Así, recuperas tu lugar, tu fuerza, tus recursos y te abres a lo mejor para ti. Y te liberas para vivir tu propia vida y dejas de repetir patrones que tal vez tienes identificados pero no puedes contra ellos. Empiezas a sentir más seguridad en lo que te toca y te das cuenta con amor que todo fue necesario para estar donde estás ahora. Esta conciencia te da claridad para avanzar hacia una vida más plena. El proceso de auto conocimiento a través de las constelaciones familiares es profundo y enriquecedor.





