Hace poco estuve en un curso taller de Joan Garriga “Bailando juntos” fue el título del curso. Y fue sobre todo sobre relaciones de pareja. Sin embargo la riqueza del contenido va para todas las relaciones, empezando para con uno mismo. Las constelaciones familiares además de un método terapéutico son una filosofía de vida que nos pide en primer lugar decirle si a todo cómo es, renunciando a los reclamos de los que muchas veces no somos conscientes.
En palabras de Joan este método tiene una dimensión psico espiritual ya que nos exige una nueva relación con nosotros mismos basada en la auto observación amorosa y una reflexión profunda de los fundamentos de nuestro pensar y sentir para rediseñarlos para alcanzar una total aceptación de la vida tal como es “a pesar de los pesares” para alcanzar paz en todas las circunstancias de la vida.
Para este trabajo siempre se parte del presente, de lo que necesita cada uno hoy. Y si, se consideran los hechos pasados más no las historias… es decir no es necesario el detalle. Tampoco se trata de “sanar a los ancestros” o “sanar el linaje”. Frases que se han vuelto comunes y llevan a malos entendidos. Lo que se ordena es el lugar de cada persona, desde su vida actual asumiendo lo que corresponde y solo lo que le toca; esto resuena con todo el sistema familiar y va ordenándolo. Si bien es un método sistémico no podemos ocuparnos de los otros tratando de solucionarles la vida. Cada uno tiene su propia fuerza.

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