viernes, 27 de marzo de 2026

Papa, tu eres el grande

 


Muchas veces sin darnos cuenta nos sentimos más grandes que

papá o mamá y solo reflexionando al respecto nos vamos dando cuenta.

 

Nos sentimos más grandes cuando creemos que ellos se equivocaron, que debieron ser o actuar de otra manera.   Y si, podemos tener razón.   Sin embargo, lo que nos pone en nuestro lugar de hijo es decirles en nuestro corazón. “Los tomo tal cual son y lo que me dieron fue suficiente, del resto me ocupo yo”

 

Al decir además “los llevo en mi corazón”  me pongo en mi lugar de hijo/a y es así que puedo tomar la fuerza masculina del padre y la fuerza femenina de la madre.

 

Mientras permanecemos en el reclamo visible o inconsciente, seguimos siendo niños que esperan a unos padres que no fueron como fueron.  Solo el niño reclama.   Así quedamos estancados en la vIda; estamos en el reclamo, en la posición de víctima.  El adulto se hace cargo, se responsabiliza y actúa en el presente.

 

Cuando sentimos que nada cambia aunque lo hayamos comprendido es que no hemos dicho en el corazón “así fue y fue suficiente”.   Es empezar a decirle si a la vida tal como fue con total asentimiento y gratitud que la vida nos vino a través de ellos.

 

Al ocupar nuestro lugar de hijo/a algo se ordena y aparece nuestra verdadera fuerza  y nos abrimos a vivir desde nuestro mayor potencial. . 

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