lunes, 4 de enero de 2021

RECUPERAR AL NIÑO LIBRE, QUE SE ASOMBRA CADA DÍA

 


Recuperar al niño libre

Ir al pasado para sanar el presente.   No nos imaginamos hasta que nos atrevemos a entrar en el dolor y darnos cuenta que se fue quedando sin notarlo, y que vivimos desde ese dolor.    Ir al pasado significa encontrarnos con nuestro niño interior y comprender como lo que en un momento nos sirvió para seguir adelante, no nos sirve más; todo lo contrario, nos limita.  

Cuando somos niños vamos asumiendo una posición existencial que nos ayuda a vivir.  Luego ese niño herido, va caminando en la vida como puede; y a partir de ese primer dolor, lo va repitiendo, como en una profecía.   El inconsciente se las arregla para repetir las situaciones de ineptitud, de soledad, de frustración, de tristeza, de cólera o de distintos disfraces…

El objetivo es encontrar y restablecer la relación con el niño que ríe, que confía, que vive con asombro de la vida, encontrándose con cada nueva experiencia con entusiasmo, con asombro. El trabajo se trata  de abrazar y proteger desde el adulto a ese niño que se defendió como pudo y  nos ayudó a crecer para poder  recuperar a ese otro niño libre y alegre.

Es un proceso, toma tiempo encontrar los rincones dónde están esas partes nuestras que se quedaron sin solucionar, o que interpretaron la realidad como pudieron y que son las que reclaman.  

Hellinger dice "es siempre el niño herido el que reclama"   "todo reclamo es un reclamo a los padres"   por algo que nos faltó cuando niños, real o aparente, cuando no teníamos la comprensión para saber que los padres dan lo que pueden, y buscamos completarlo en el presente, reclamándole a alguien y a la vida en general. 

Nuestros patrones de comportamiento, expectativas, creencias, las asumimos antes de los cinco años. Y crecemos con ellas como verdades que vamos repitiendo, a no ser que las revisemos y decidamos cambiarlas.  Traerlas a la conciencia es el primer paso. Es un encuentro con uno mismo, donde se van revelando aspectos ocultos insospechados que al abrazarlos nos da una nueva dimensión de vida.

Se parte del asentimiento a todo tal como fue, decir “así fue, y fue suficiente.” Ver que es posible tomar nuevas decisiones a pesar de lo que sucedió. Y desde el presente revisar estas creencias y decisiones, es así como cambiamos la historia que nos hemos contado; comprendiendo que nuestros padres hicieron lo que pudieron.  Mirarlos con agradecimiento por la vida. Esta actitud nos ubica en nuestro lugar y nos devuelve toda nuestra fuerza para la vida.