Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de julio de 2021

Arturo Pérez Reverte sobre las mujeres

Un lindo y bien escrito artículo sobre las mujeres 

 Arturo Pérez Reverte sobre las mujeres.

«Le respondí que allá él con sus mujeres, pero que uno
se honra con el trato de varias que son de armas tomar. Y que muchos nos negamos a aceptar que, por culpa del ridículo concepto medieval de la frágil dama como devocionario caballeresco, la mujer se perpetúe, en los relatos de ficción escrita o cinematográfica, reducida al papel de compañera o comparsa del viril protagonista [...] Y resulta que no. Que de virtudes masculinas y femeninas podríamos hablar un rato largo sin necesidad de irnos a Hollywood. Sin ir más lejos, esa mujer que madruga cada día y después de hacer la casa se va a la compra y vuelve para la comida y se sienta un rato a ver el culebrón y luego prepara la cena y deja, todavía, que el sábado el pariente le dé un asalto, es más dura de pelar, tiene más valor y más entereza que el animal de bellota que, en teoría, la mantiene. Hagan memoria. Nadie resiste como una mujer la enfermedad, o el sufrimiento propio o ajeno: cuida a los enfermos, se crece en la adversidad, pare hijos -y a veces los concibe- con dolor; y sobre lealtades y sentidos del deber podría dar lecciones a muchos maridos. En cuanto a hacer daño, cuando una mujer abre la navaja no es, como la mayor parte de los hombres, para montar bulla y que nos vean, sino para matar de verdad. En el otro extremo, enamorada, es capaz de amar con más entrega y pasión, y de hacer cosas, tomar decisiones, que los hombres, tan razonables y formales que somos, ni soñaríamos siquiera. No hay quien detenga una mujer -ni familia, ni marido, ni convenciones sociales- cuando decide liarse la manta a la cabeza; y como adversario, nada más corrosivo para nuestra fatua virilidad que el odio o el desprecio de una hembra inteligente. Pero, aparte de ser más consecuente y valerosa que los hombres, la mujer también es más culta. No se trata de más tiempo libre, como dicen algunos simples, sino de menos egocentrismo: curiosidad por el mundo exterior. La mujer posee mucha información global, porque ve más televisión, más cine. Lee más [...] Los hombres estamos demasiado ocupados haciendo números, tomando decisiones fundamentales, endureciendo el gesto ante el espejo, pobres desgraciados, alardeando de un temple que se derrumba en cuanto nos tocan la nómina o el estatus, mientras ellas parecen poseer una reserva secreta de entereza para sobreponerse, aunque caigan chuzos de punta. Échenle un vistazo a las estadísticas. Además de su presencia en otros sectores, las mujeres copan las carreras de humanidades, o al menos lo que va quedando de éstas. Así, en este final de siglo que termina de tan mala manera, en la confusión que caracteriza a esta especia de noche que se nos viene encima, tan fría como esos ordenadores que engendran los hombres con microchips en lugar de espermatozoides, las mujeres pueden terminar siendo para la cultura lo que los monjes medievales fueron en la trinchera de sus monasterios mientras el mundo se desplomaba alrededor. Y ésa será su venganza, su revancha histórica sobre nuestra estupidez y nuestra injustificada autocomplacencia. Virtudes masculinas, decía aquél. Permita que me ría, respondí. Ya quisiéramos nosotros, los hombres, poseer ciertas virtudes»
.

lunes, 28 de junio de 2021

FANTASÍAS CATASTRÓFICAS

 

FANTASÍAS CATASTRÓFICAS

 

Los pensamientos que rondan nuestra mente, aquellos a los que les damos vueltas, los que rumiamos, son generalmente negativos, hasta terribles, catastróficos!: ¡Si me da covid me muero!   ¡Me voy a quedar sin trabajo!  ¡Perderé todo!   ¡No voy a poder soportar esto!  Estos pensamientos tienen fuerza y nos hacen daño. Más daño que la misma situación, por más incierta que sea. 

Es cierto que podemos tener miedo, angustia, cólera ante algo que sucede fuera   de nosotros, en el contexto que no podemos controlar; sin embargo, lo que hará la diferencia será la actitud que tengamos ante los hechos. No propongo negar la realidad, tal vez empezar por darnos cuenta que hay un 50% de posibilidad que mi pensamiento terrible esté equivocado. 

Hace un año y medio que estamos en una coyuntura angustiante de permanente amenaza, además del recorte de nuestra libertad de acción, de movimiento y no es que nos hemos acostumbrado a ello.  Se suma a la pandemia la situación política, la incertidumbre del no saber, del no confiar en nadie. 

Con los descubrimientos de la neurociencia se sabe que construimos las emociones en base la interpretación del cerebro en proporción de dos variables: energía y placer.  Yo digo que lo que tengo es miedo según mis pensamientos.  Lo mismo si es tristeza.  Hay una situación y lo que piense de ella es lo que me pone triste.

¿Qué puedo hacer?:   Preguntarme qué estoy pensando en el momento.  Lo que pienso, aumentará o disminuirá mi angustia, mi miedo.  Lo primero que sobrevendrá será el relato de lo que sucede, que no es lo que pensamos al respecto.  Si repetimos los pensamientos catastróficos uno tras otro entraremos en un círculo vicioso muy dañino.   Cambiarlos requiere una decisión de voluntad, una voluntad de cambio.  Lo que es simple pero no fácil.   Si se tiene el hábito de pensar lo peor en aras de ser realista es difícil estar abierto a nuevas posibilidades.   Se requiere la constante observación de los propios pensamientos para decidir a cuáles les damos cabida y a cuáles no.

 ¿Cuáles son tus pensamientos más negativos y por cuáles los podrías cambiar?

Otra práctica buena es escribirlos,  te darás cuenta que son muy pocos solo que se repiten, así es más fácil decidir por cuales los cambias.