HOY:
Un blog surge de la necesidad de compartir las ideas, encuentros vivencias y aprendizajes en los diferentes temas que me apasionan: el arte, el coaching, las constelaciones, mundos aparentemente distintos que se retroalimentan cada día.
HOY:
Que la
paz florezca en nuestros corazones para que florezca en el mundo.
“…continuar caminando en la Luz aun cuando la Luz no puede ser vista. Las nubes se moverán y la Luz brillará nuevamente”
No
podemos dejar de solidarizarnos con las víctimas de la guerra, no podemos dejar
de ver el dolor que está pasando la gente, cada rostro, cada niño, cada anciano…cada
imagen es más dura que la anterior. Y
tenemos una sensación que no podemos hacer nada solo rezar. Si, y además de
rezar, estar en actitud de paz, de luz, enviar amor. Ya está comprobado que todos estamos
conectados, ya lo decía Shakespeare “estamos hechos de polvo de estrellas”
En
otros términos, lo que nos toca es cultivar la paz a pesar de todo hasta formar
la masa crítica* que transforme el mundo.
Como lo que sucedió con la meditación, con el yoga; hace unos años solo
unos cuantos lo practicaban, en un momento dado se expandió y en todo el mundo
hay gente que las practica. Ya en el
Genesis está escrito: “Si hubiera 10 justos, salvaría la ciudad.” Salir de los juicios, si no comprendemos, pero
¿Cuándo hemos comprendido la Vida? Solo
nos toca abrazarla tal como viene…y la paz es el camino.
¿Qué
puedes hacer para cambiar? Sólo decidir y probar. Inténtalo J
Masa crítica: cantidad mínima
necesaria de personas para que un fenómeno concreto tenga lugar
FANTASÍAS CATASTRÓFICAS
Es cierto que podemos tener miedo, angustia, cólera ante algo que sucede fuera de nosotros, en el contexto que no podemos controlar; sin embargo, lo que hará la diferencia será la actitud que tengamos ante los hechos. No propongo negar la realidad, tal vez empezar por darnos cuenta que hay un 50% de posibilidad que mi pensamiento terrible esté equivocado.
Hace un año y medio que estamos en una coyuntura angustiante de permanente amenaza, además del recorte de nuestra libertad de acción, de movimiento y no es que nos hemos acostumbrado a ello. Se suma a la pandemia la situación política, la incertidumbre del no saber, del no confiar en nadie.
Con los descubrimientos de la neurociencia se sabe que
construimos las emociones en base la interpretación del cerebro en proporción
de dos variables: energía y placer. Yo digo
que lo que tengo es miedo según mis pensamientos. Lo mismo si es tristeza. Hay una situación y lo que piense de ella es
lo que me pone triste.
¿Qué puedo hacer?:
Preguntarme qué estoy pensando en el momento. Lo que pienso, aumentará o disminuirá mi
angustia, mi miedo. Lo primero que
sobrevendrá será el relato de lo que sucede, que no es lo que pensamos al
respecto. Si repetimos los pensamientos catastróficos
uno tras otro entraremos en un círculo vicioso muy dañino. Cambiarlos requiere una decisión de
voluntad, una voluntad de cambio. Lo que
es simple pero no fácil. Si se tiene el
hábito de pensar lo peor en aras de ser realista es difícil estar abierto a
nuevas posibilidades. Se requiere la constante observación de los
propios pensamientos para decidir a cuáles les damos cabida y a cuáles no.
Otra práctica buena es escribirlos, te darás cuenta que son muy pocos solo que se
repiten, así es más fácil decidir por cuales
los cambias.
"Uno debe de tener paciencia frente a todo lo no
resuelto en su corazón."
Debe tratar de amar las preguntas mismas como a
aposentos cerrados y como libros escritos en un idioma muy extraño.
Si uno vive las preguntas, tal vez en un lejano día,
poco a poco, sin advertirlo, llegue a penetrar en la respuesta"
Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke.
¿Qué cambiaría si lo hiciéramos?
Cada pregunta tiene en sí la semilla de la respuesta,
es solo cuestión de sentirla. Hay varias técnicas para encontrar lo que
está detrás de las preguntas que nos hacemos, en un proceso de coaching por
ejemplo.
Para profundizar y encontrar la verdadera razón de los cuestionamientos que nos hacemos. Empezamos por enunciar claramente la pregunta inicial y luego preguntamos por qué y por qué y por qué cinco veces y vamos a encontrar la respuesta al nivel más profundo, al nivel esencial. En donde las respuestas serán algo como. “Para tener paz” “para encontrar mi misión” “para ser feliz” y desde ahí la pregunta se transforma.
Hagan la
prueba, se sorprenderán.
GRACIAS,
GRACIAS, GRACIAS...A mi
Por los
logros, los intentos, los triunfos y los fracasos, los planes logrados y los
postergados, los trabajos realizados y los por realizar, los amores y las
decepciones, las risas y los llantos.
La actitud
de agradecimiento, tan recomendada hoy en día, las cinco cosas que agradecer
diariamente…la intención y el pensamiento positivo muchas veces no tienen
asidero si primero no nos miramos y vemos que así como el amor a uno mismo es
antes que el amor al prójimo; el agradecimiento también empieza por casa.
Las palabras
tienen una carga en la que muchas veces no pensamos o no tenemos en cuenta, por
ejemplo cuando hablamos de auto estima, no necesariamente pensamos en lo que
implica estimarnos a nosotros mismos.
Creo que una buena manera de subir la autoestima es hacer un inventario de todo
aquello por lo que podemos agradecernos.
Una
pauta puede ser pensar en los diferentes niveles del ser y así analizando en
cada nivel encontrar los primeros pasos a dar.
¡Y nos sorprenderemos!
Tener,
hacer y ser
Lo que
tengo, lo que hago, lo que soy.
Hacer
este ejercicio nos permitirá encontrar mucho que agradecernos a nosotros mismos. Esto también requiere practica para que el
cerebro se acostumbre a la nueva actitud, pues al cerebro no le gusta el cambio y por eso cuesta. Me cuentan J
INCLUIR LO EXCLUIDO
“Quedamos enredados en los destinos de personas que en nuestra familia
se perdieron porque fueron olvidadas o excluidas de ella.” B
Hellinger
“Es necesario llevar en sí mismo un caos, para poner en el mundo una
estrella danzante." decía Nietzsche
Cuando sentimos cólera, tristeza,
envidia o celos y en realidad el motivo presente no lo amerita, es que estamos
resonando con algo del pasado. De nuestro pasado o el de algún ancestro a quien
por amor le decimos “yo como tú” o “Yo en tu lugar”
Somos leales de muchas maneras y
siempre por amor. Por ejemplo, hacemos promesas como “si tú no eres
feliz, yo tampoco tengo derecho a serlo”. “Si tú no triunfas, yo tampoco.”
Una emoción que hemos asumido de
nuestros padres o ancestros, siempre por amor a los nuestros, diciendo desde el
fondo del alma “yo en tu lugar” y así entramos en depresión profunda, en algún
bloqueo o angustia.
Con un proceso de constelaciones
familiares nos podemos liberar de este sentimiento, dándole su lugar a la
emoción y pidiendo permiso en nuestro corazón a los ancestros para ser
feliz y vivir de una manera nueva. Es como mágico.
Lo primero que se hace es
agradecer todo tal cual fue, incluido lo difícil, incluyendo también a los
que por algún motivo fueron separados del sistema familiar, en el presente o en
la memoria, y darles su lugar en la familia y en nuestro interior. Aunque
físicamente sigan separados.
En el trabajo con constelaciones
familiares ponemos a cada cual en su lugar desde nuestro corazón y así podemos
soltar el pasado poniéndonos en paz con él.
Alguna
vez hemos sentido nuestras estas palabras, la vida nos enfrenta con situaciones en donde
es muy fácil pensarlo y sentirlo. Ahora
que la vida nos esta poniendo al límite, inclusive podemos sentir que estamos
en prisión domiciliaria…
Hablamos
mucho de vivir el presente, del “aquí y ahora” y por un lado las
circunstancias nos obligan a estar en el presente por lo incierto del futuro y
por otro lado, los “aquí” son distintos.
Ver como
un rio fluye es inspirador. El río
sortea obstáculos, arrastra lo que puede arrastrar y no se detiene, siempre está en el presente. Hay momentos calmos,
hay momentos de mucha agitación. El agua
es una fuerza suave y poderosa a la vez, no se opone, sigue avanzando.
“Lo que el hombre llama perdón,
en la naturaleza se conoce como reconciliación.” Frans de Waal, biólogo holandés.
Son una fuerza invisible que rige los sistemas y vela
por su integridad. Cuando estos órdenes
son respetados fluimos con la vida y
vivimos una vida plena.