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sábado, 8 de agosto de 2020

INCLUIR LO EXCLUIDO


INCLUIR LO EXCLUIDO

 

Quedamos enredados en los destinos de personas que en nuestra familia se perdieron porque fueron olvidadas o excluidas de ella.”   B Hellinger 

 

Es necesario llevar en sí mismo un caos, para poner en el mundo una estrella danzante." decía Nietzsche

 

 

Cuando sentimos cólera, tristeza, envidia o celos y en realidad el motivo presente no lo amerita, es que estamos resonando con algo del pasado. De nuestro pasado o el de algún ancestro a quien por amor le decimos “yo como tú” o “Yo en tu lugar” 

 

Somos leales de muchas maneras y siempre por amor.  Por ejemplo, hacemos promesas como “si tú no eres feliz, yo tampoco tengo derecho a serlo”.  “Si tú no triunfas, yo tampoco.”  Una emoción que hemos asumido de nuestros padres o ancestros, siempre por amor a los nuestros, diciendo desde el fondo del alma “yo en tu lugar” y así entramos en depresión profunda, en algún bloqueo o angustia.

 

 

Con un proceso de constelaciones familiares nos podemos liberar de este sentimiento, dándole su lugar a la emoción y pidiendo permiso en nuestro corazón a los ancestros  para ser feliz y vivir de una manera nueva.   Es como mágico.

 

Lo primero que se hace es agradecer todo tal cual fue, incluido lo difícil, incluyendo también  a los que por algún motivo fueron separados del sistema familiar, en el presente o en la memoria, y darles su lugar en la familia y en nuestro interior. Aunque físicamente sigan separados. 

 

En el trabajo con constelaciones familiares ponemos a cada cual en su lugar desde nuestro corazón y así podemos soltar el pasado poniéndonos en paz con él.  

 


martes, 26 de agosto de 2014

PRINCIPIOS EN LAS CONSTELACIONES FAMILIARES



Bert Hellinger plantea que para que haya orden y equilibrio en los sistemas familiares es necesario que se respeten  tres principios fundamentales.

       1.   El principio de pertenencia.  Todos y cada uno tienen derecho a pertenecer a su sistema familiar.  Cuando excluimos a alguien estamos excluyendo parte de nosotros mismos.
Todos tenemos necesidad de pertenecer a  nuestro sistema familiar y sentirnos incluidos.   Pueden existir razones para excluir, por ejemplo, al que hizo algo que va contra las reglas del sistema. Por ejemplo antes se excluía a las mujeres que tenían hijos sin casarse, a los homosexuales, a los que no seguían los códigos familiares.  El delincuente, a pesar del delito cometido,  sigue perteneciendo a la familia.  Cuando hay alguien excluido todo el sistema sufre y lo más probable es que se produzcan implicancias.  Estamos implicados en el destino de personas que desaparecieron de nuestra familia porque se les olvidó o se les excluyó.   Al hacer la constelación y poner en orden el sistema los asuntos pendientes empiezan a solucionarse. En una constelación familiar surge a la luz a través de los representantes quienes son los excluidos y como se pueden reintegrar en la familia, así se alivian los miembros del  sistema.

      2.  El principio de jerarquía.  En un sistema los que estaban primero tienen prioridad sobre los que llegaron después.  Esto es fundamental y también aplica para las parejas anteriores.  Aunque no haya habido unión formal,  si hay un hijo, la pareja anterior tiene un lugar en el sistema, el lugar que le corresponde.  Por ejemplo, si una mujer ha tenido un hijo con su primera pareja y luego se casó y tuvo tres hijos.  Así como su primer hijo es el mayor de los hermanos, la primera pareja tiene el primer lugar y el marido tiene el segundo lugar. Lo mismo si ha habido un aborto, espontaneo o provocado, el bebe no nacido tiene su lugar entre los hermanos.  Al reconocer esto  se restablece el orden.

     3.  El principio del equilibrio entre el dar y el tomar. Tomar es distinto de recibir, al tomar uno se apropia de lo que le es dado, el recibir es un acto pasivo. En todas las relaciones tiene que haber un equilibrio entre el dar y el tomar. Se rompe el equilibrio cuando se da mucho y se toma poco o nada.  El que toma mucho se agranda y quita dignidad al otro.    Se rompe también el equilibrio cuando no se quiere tomar porque no se quiere asumir el compromiso y estar en deuda.

Entre padres e hijos es distinto,  los padres dan la vida y eso no tiene compensación.  El agradecimiento es tomarla y reconocer a los padres como más grandes.  Me quedo con la vida y los honro por eso.