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jueves, 2 de mayo de 2019

YO NO FUI


Desde que somos pequeños las palabras “yo no fui” están en nuestro vocabulario.  Dos hermanos  se  pelean y lo más común es oír: el  empezó... yo no fui.   Un adorno que se cayó: no fue mi culpa...    es como si la culpa estuviera desde siempre instalada en nuestro adn, en nuestra cultura.  

Es así, no le echaremos la “culpa” a nada.

Lo que sí podemos hacer es deshacernos de este sentimiento infantil que en ocasiones sale a flote. Discernir y asumir nuestra responsabilidad en cada asunto nos hace adultos. 

La culpa es un sentimiento infantil “solo los niños sienten culpa, tienen miedo de dejar de pertenecer, de que los rechacen por lo que han hecho, solo ven su miedo y creen que haciéndose daño su víctima no los castigará”*  

* Bert Hellinger 

jueves, 24 de agosto de 2017

SANANDO LA RELACION CON EL PADRE


 “Honrando a los padres, algo se arregla en las profundidades del alma. Todos nosotros hemos llegado a nuestra vida gracias a nuestra madre y nuestro padre ¿Pueden estar fuera de nosotros? Están en cada uno de nosotros.  Somos nuestro padre y nuestra madre al mismo tiempo y en la misma medida.”  Bert Hellinger

Sanar el vínculo con nuestro padre no depende para nada de las circunstancias de la relación actual o pasada con él.   Es cuestión de incorporar en nosotros la fuerza y la vida que nos vino a través de él independientemente de la historia.  Tampoco depende de que el padre cambie o no.   Es una reconciliación en nuestro corazón, con todo tal cual fue.

Así como la madre nos da la alegría interna, el mundo interno, el padre nos presenta al mundo externo y estar reconciliado con él nos permite desplegar nuestro mayor potencial en el ámbito profesional.

Tomar a los dos padres nos da la realización profesional y personal, el éxito y la abundancia.  Aceptarlos tal cual son, sin juicios,  sin pensar que debió ser diferente o pretender cambiarlos. Agradecerles por la vida y hacer algo bueno con ella…  

Si la madre tiene rabia con el padre de sus hijos, los niños crecen con esta sensación.   A pesar de todo, el niño ve a los padres juntos, están juntos en su corazón.    De la misma manera la mujer tiene que agradecer al padre de su hijo  y reconocer que en el hijo  estará siempre presente  el padre. Así libera al hijo para que pueda tener una buena vida.

Tomar al padre, decirle si a todo tal cual,  es el punto de partida para lograr los cambios que necesitamos hacer para llevar  una vida más plena.  

martes, 26 de agosto de 2014

PRINCIPIOS EN LAS CONSTELACIONES FAMILIARES



Bert Hellinger plantea que para que haya orden y equilibrio en los sistemas familiares es necesario que se respeten  tres principios fundamentales.

       1.   El principio de pertenencia.  Todos y cada uno tienen derecho a pertenecer a su sistema familiar.  Cuando excluimos a alguien estamos excluyendo parte de nosotros mismos.
Todos tenemos necesidad de pertenecer a  nuestro sistema familiar y sentirnos incluidos.   Pueden existir razones para excluir, por ejemplo, al que hizo algo que va contra las reglas del sistema. Por ejemplo antes se excluía a las mujeres que tenían hijos sin casarse, a los homosexuales, a los que no seguían los códigos familiares.  El delincuente, a pesar del delito cometido,  sigue perteneciendo a la familia.  Cuando hay alguien excluido todo el sistema sufre y lo más probable es que se produzcan implicancias.  Estamos implicados en el destino de personas que desaparecieron de nuestra familia porque se les olvidó o se les excluyó.   Al hacer la constelación y poner en orden el sistema los asuntos pendientes empiezan a solucionarse. En una constelación familiar surge a la luz a través de los representantes quienes son los excluidos y como se pueden reintegrar en la familia, así se alivian los miembros del  sistema.

      2.  El principio de jerarquía.  En un sistema los que estaban primero tienen prioridad sobre los que llegaron después.  Esto es fundamental y también aplica para las parejas anteriores.  Aunque no haya habido unión formal,  si hay un hijo, la pareja anterior tiene un lugar en el sistema, el lugar que le corresponde.  Por ejemplo, si una mujer ha tenido un hijo con su primera pareja y luego se casó y tuvo tres hijos.  Así como su primer hijo es el mayor de los hermanos, la primera pareja tiene el primer lugar y el marido tiene el segundo lugar. Lo mismo si ha habido un aborto, espontaneo o provocado, el bebe no nacido tiene su lugar entre los hermanos.  Al reconocer esto  se restablece el orden.

     3.  El principio del equilibrio entre el dar y el tomar. Tomar es distinto de recibir, al tomar uno se apropia de lo que le es dado, el recibir es un acto pasivo. En todas las relaciones tiene que haber un equilibrio entre el dar y el tomar. Se rompe el equilibrio cuando se da mucho y se toma poco o nada.  El que toma mucho se agranda y quita dignidad al otro.    Se rompe también el equilibrio cuando no se quiere tomar porque no se quiere asumir el compromiso y estar en deuda.

Entre padres e hijos es distinto,  los padres dan la vida y eso no tiene compensación.  El agradecimiento es tomarla y reconocer a los padres como más grandes.  Me quedo con la vida y los honro por eso.