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lunes, 28 de septiembre de 2020

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS... a mí.

 


GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...A mi

Por los logros, los intentos, los triunfos y los fracasos, los planes logrados y los postergados, los trabajos realizados y los por realizar, los amores y las decepciones, las risas y los llantos. 

La actitud de agradecimiento, tan recomendada hoy en día, las cinco cosas que agradecer diariamente…la intención y el pensamiento positivo muchas veces no tienen asidero si primero no nos miramos y vemos que así como el amor a uno mismo es antes que el amor al prójimo; el agradecimiento también empieza por casa.

Las palabras tienen una carga en la que muchas veces no pensamos o no tenemos en cuenta, por ejemplo cuando hablamos de auto estima, no necesariamente pensamos en lo que implica  estimarnos a nosotros mismos. Creo que una buena manera de subir la autoestima es hacer un inventario de todo aquello por lo que podemos agradecernos.

Una pauta puede ser pensar en los diferentes niveles del ser y así analizando en cada nivel encontrar los primeros pasos a dar.  ¡Y nos sorprenderemos!

Tener, hacer y ser

Lo que tengo, lo que hago, lo que soy.

Hacer este ejercicio nos permitirá encontrar mucho que agradecernos a nosotros mismos.  Esto también requiere practica para que el cerebro se acostumbre a la nueva actitud, pues al cerebro no le gusta el cambio y por eso cuesta.   Me cuentan J

lunes, 23 de junio de 2014

ASÍ SOY YO


¿Genio y figura hasta la sepultura?

¿Cuántas veces hemos dicho: “Yo soy así”?    ¿Qué queremos decir cuando lo decimos? Hay una diferencia entre el ser y los comportamientos del ser que forman parte del mismo.  Vivimos sostenidos por un sistema de creencias que incluyen cosas que pensamos sobre nosotros mismos  y sin embargo, estas creencias pueden ser cambiadas…

Estamos hablando de actitudes y estilos de reaccionar ante situaciones, que sacan lo peor de uno mismo.   Los deportistas, por ejemplo,  tienen que entrenar su mente para resistir la presión que exige la competencia.  Tienen que ser capaces de conocer sus reacciones para que en algún momento álgido puedan hacer uso de la técnica y estar confiados en su entrenamiento.  La razón de los entrenamientos exhaustivos es que el cerebro tiene que registrar el movimiento correcto para realizarlo  a pesar de la presión del juego.

He ahí el secreto, se trata de entrenamiento.  Como ya hemos comentado el Coaching nace cuando Tim Gallwey, que era entrenador de tennis, descubrió que los  partidos de sus entrenados se ganaban fuera de la cancha o entre punto y punto,  en el juego interno.   Así, en la vida cuando sabemos manejar las conversaciones con nosotros mismos, nuestros diálogos internos habituales son los que deciden si ganamos o no los partidos.

El cambio es posible.  Para dejar atrás el vivir con un “así soy yo” que nos limita es cuestión de decisión.  A veces se trata de comportamientos aprendidos que están arraigados y que con el debido ejercicio pueden ser cambiados por otros más acordes con los objetivos que queremos lograr. 

Es un proceso, un entrenamiento:
  1.      Decidir el objetivo y que necesitamos para lograrlo
  2.      Determinar qué queremos cambiar.
  3.      Empezar paso a paso, con metas pequeñas y medibles.
  4.      Cuando aparece el nuevo comportamiento, el éxito va reforzándolo y la repetición                  hace el  hábito
  5.      El nuevo hábito se convierte en una nueva forma de ser, en otro “Así soy yo.”


De esta manera traemos abajo la creencia que no podemos cambiar. Llevar un proceso de Coaching es una manera efectiva de lograrlo.



viernes, 9 de mayo de 2014

TRATADO DE CULINARIA PARA MUJERES TRISTES HECTOR ABAD F.


Ayer leí  unas palabras de  William Golding   “Pienso que las mujeres son tontas al pretender igualar a los hombres, ellas son inmensamente superiores y siempre lo han sido.”  Pensando en que mucho se ha escrito sobre hombres calificando a las mujeres y viceversa; esta frase me trajo a la memoria una tarde de las que voy a una librería para ver qué hay de nuevo y como me ha sucedido varias veces, algún libro me mira y me dice “¡soy yo!”  este pequeño libro “Tratado de culinaria para mujeres tristes” de no más de 90 páginas me miró y fue el elegido.   Yo todavía no conocía a  Héctor Abad F.

Lo compré y leí de un tirón primero, luego fui disfrutando cada  una de sus páginas. El libro contiene relatos muy cortos sobre diversos temas, todos relacionados con la cocina, recuerdos, anécdotas…  entre las muchas frases certeras hay una muy gráfica: “A los hombres les falta un hervor.”  Sólo quién está familiarizado con los tiempos de cocción puede entender a qué se refiere y captar la metáfora en toda su dimensión.

Es cuando, por ejemplo, el Menestrón ha hervido bastante y ya está cocido, pero le falta un tiempo extra para que los sabores se amalgamen.   Igual que en la preparación de un Ají de gallina, cuando después de mezclar los ingredientes ya cocidos debe hervir y reposar para que tome la textura ideal.  De hecho, las mujeres entendemos  la metáfora y estamos de acuerdo, creo yo.  Me pregunto, si el autor, siendo hombre ¿a qué quería referirse?  Me gustaría que me cuente en qué pensó cuando lo escribió.  Va mas allá del consabido “los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”    Supongo que los hombres también podrían afirmar si se les preguntara, que están más “a punto” que las mujeres…