domingo, 14 de octubre de 2018

LOS SECRETOS


Imagen relacionada“El secreto es de quien le pertenece”
 B Hellinger

Esta frase es interesante y a la vez liberadora.  No es necesario develar los secretos si las personas involucradas no lo desean.  Es suficiente soltar el pasado, tomar las cosas como fueron, estar de acuerdo con  nuestra imposibilidad  de solucionar todo, o nada, con no saber exactamente qué pasó.

Sin embargo, algunas veces una situación difícil vista en constelaciones demuestra que hay algo oculto que tiene que ser reconocido, incluido  lo cual no significa que tenemos que ir averiguando de que se trata.  Como sabemos no hay diagnóstico, el trabajo es fenomenológico, cada familia es única y así las resolución de los conflictos también lo son.

El Tao Te King nos dice que el elegido no se detiene, sigue caminando después del éxito o el fracaso.  Ante la duda también hay que asentir, decirle sí.   En circunstancias felices o desfavorables…Solo avanzar
Preguntar por qué nos detiene en el pasado, nos impide centrarnos en el presente. 


sábado, 29 de septiembre de 2018

“Perdónenme los muertos por mi felicidad” Silvio Rodriguez




Hace poco, escuchando  a Silvio Rodriguez me encontré con esta frase y la letra de la canción tuvo otra dimensión para mí. 

Lealtades, como escribía hace unas semanas. Somos leales a los nuestros más allá de lo que sabemos.   Consideramos que solo si seguimos siendo como fueron nuestros anteriores, pertenecemos;  creemos que no merecemos ser más felices de lo que ellos fueron.  Cuando en realidad los padres, salvo raras excepciones, desean y esperan que sus hijos vivan mejor que ellos. 
 
Sin embargo, el hijo siente que no puede superar al padre, que no puede triunfar si el padre o la madre no lo hicieron, siente que no puede tener una buena relación de pareja si alguno de sus padres lo abandonó, por ejemplo.  En algunos casos una hija se siente desorientada en su profesión si la madre no tuvo éxito en su emprendimiento o trabajo. Lo mismo sucede en caso de grandes pérdidas en generaciones anteriores de la familia, los nietos, por ejemplo quiebran un negocio floreciente para seguir al abuelo que también quebró o que fue estafado. Cada familia es única en sus lealtades.   
  
La conciencia es como una luz que ilumina el conflicto, la dinámica oculta que propicia estos bloqueos y fracasos.  En el trabajo en constelaciones en primer lugar descubrimos estas dinámicas y las frases sanadoras nos liberan de las promesas y mandatos que asumimos en el alma.  Decirle a los ancestros: “bendíganme cuando sea feliz, aunque ustedes no lo fueran tanto”  “Por favor mírenme con buenos ojos cuando triunfe en mi empresa, igual pertenezco y soy uno de ustedes”

viernes, 21 de septiembre de 2018

LIBERARNOS DEL ROL DE VÍCTIMA



 
Cualquier reclamo nos impide vivir el presente. Nos ubica en "el hubiera sido mejor si" y eso es negar la realidad.  Encontrar explicaciones alivia, Podemos entender de dónde viene tal o cual  sentimiento. Sin embargo la explicación, muchas veces,  solo  nos permite seguir en el papel de víctima, nos da derecho de sentirnos mal, a sentir "por qué a mí".

Por ejemplo, saber que mi padre o madre me maltrato me da derecho a tener cólera, sin embargo, esta actitud no me permite liberarm del sentimiento destructivo, no me permite ir hacia adelante en la vida y mirar el futuro con alegría.

Elaboramos una historia de nuestra tristeza y esto la legitimiza.  Es bueno empezar por cambiar la historia que nos contamos… tal vez a nivel más profundo el que el padre abandonara fue un acto de amor que nos permitió tener una niñez tranquila sin peleas o mal trato.
   
Lo que nos libera es soltar el pasado tal como fue, dejarlo atrás, aún sin explicación y así salir de reclamos y hacernos cargo de nuestra vida desde el adulto. 

miércoles, 5 de septiembre de 2018

LEALTADES INVISIBLES, por amor las seguimos, con amor las soltamos.

Cuando los padres se separan,las consecuencias son serias para los hijos, porque como sabemos en el corazón de los hijos los padres siguen unidos y mientras más pequeños mas desconcierto les causa.  En algún momento de la vida mostrarán su lealtad al excluido.  Esto se ve por ejemplo en hijos maltratados que más adelante maltratan a sus hijos.  También en ocasiones cuando un padre muere joven, digamos a las 45 años, el niño o niña poco antes de esa edad puede fracasar en algún ámbito de la vida,  en lealtad al padre que se fue, lo puede tomar como fracaso o abandono.


Otro ejemplo: una mujer que se divorcia de un alcohólico toma la custodia de su hijo.  Tiene miedo que el hijo sea como el padre.   En un caso le dijo al hijo que el está libre de ser como el padre si quiere que y es así precisamente que el niño se libera   Cuando la mujer objetó:”Y si se vuelve alcohólico?” El terapeuta replicó: aún así...*

El efecto de este tipo de permiso y el respeto por el amado padre es que el niño puede alimentar su amor por el y aceptarlo como es  sin necesidad de serle leal. Si la madre se niega y dice no  puedes volverte como tu padre, el hijo, sin poder protegerse, será sujeto de la obligación sistémica de hacer esto para respetar el vínculo con el padre.

Así, siendo leal a un padre externamente e internamente a otro,   los hijos mantienen la familia unida. En realidad ningún padre triunfa sobre el otro.  Los niños secretamente imitan al villano,    muchas veces con consecuencias destructivas.  

Las parejas que se valoran no necesitan pelear por la custodia o el miedo de perder a sus hijos.
En el trabajo con Constelaciones Familiares se liberan estas lealtades y se pide permiso a los padres o ancestros para vivir mejor y salir de los compromisos que por amor adquirimos.

* Bert Hellinger


lunes, 6 de agosto de 2018

¿QUE ESTÁ LIMITANDO TU ABUNDANCIA? ¿QUE DETIENE LOS PROYECTOS QUE TIENES?


¿Qué te impide lograr tus objetivos laborales?  ¿Cuáles son tus creencias sobre el dinero?

Las constelaciones familiares nos muestran las dinámicas escondidas que propician las situaciones o creencias limitantes que nos impiden fluir con la vida y conseguir nuestras metas.   Nos impulsan a ver nuevos caminos de solución de una manera rápida y contundente.


La base es asentir a la vida como es empezando por tomar a nuestros padres tal como son:

Tomar a la madre es contactar con el éxito y el dinero. Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional   Tomar a ambos a la vez permite que el éxito profesional fluya en nuestras vidas. Y este éxito está unido a la prosperidad económica. 

Estar de acuerdo con  todo como es, dar lugar a todos como son y agradecer todo como es, es lo que nos abre el camino al éxito financiero. La abundancia es la respuesta del universo cuando estamos al servicio de la vida, agradeciéndola como es, aun con la parte difícil, con lo que no entendemos o creemos injusto.
Poner en orden la relación con nuestros padres, soltar las creencias negativas sobre el dinero, la prosperidad, el éxito, dejar atrás las lealtades familiares * dará resultados inmediatos en la consecución de nuestras metas personales y profesionales.
  “El éxito viene de la madre, la vida empieza con la madre” B. Hellinger

Tomar a nuestros padres significa aceptarlos incondicionalmente sin juicio o deseo de que fuera diferente, ocupando, además, nuestro lugar de hijos. Así, estamos listos para dar a los demás, la pareja, la familia, el trabajo, la empresa, lo que tomamos de nuestros padres.
Aprovechemos este espacio para tomar ideas nuevas y derroteros que nos permitirán avanzar en el logro de nuestros objetivos.

*lealtades familiares: inconscientemente sentimos la necesidad de no superar a los padres y ancestros en ningún aspecto.

miércoles, 25 de abril de 2018

ASENTIR A LA VIDA COMO ES





Durante el proceso de trabajo con constelaciones sisteméticas, es importante conservar cada día las imágenes y palabras que nos han impactado como impulso al cambio, conservarlas en el corazón especialmente cada noche, para dormirse en la actitud de aceptación y reconciliación y esto  nos da fuerza y hace posible el cambio.

Después es importante soltar, los movimientos que se han visto en la constelación, ya sea en taller o en individual,  necesitan tiempo y espacio para actuar, tenemos que confiar en ese movimiento.  Los cambios entre la persona y su perspectiva del presente, de su propia vida y por otro lado en las relaciones con los ancestros.

Lo que se nos pide para que el resultado sea mayor en cuanto a la ley del equilibrio entre el dar y recibir.   La constelación nos ha dado y nos toca devolver para que la eficacia sea la mayor posible.   Se trata de vivir la filosofía de las constelaciones, los órdenes del amor.  Este trabajo  más que una terapia, es una filosofía que nos exige cambios profundos.  Entre ellos: Renunciar al pasado, a la dependencia, al deseo de venganza,  respetar a todos y en el presente total, asintiendo a la vida como es.  A la propia vida y a la de los demás.  

Esto es la base de la filosofía de las constelaciones familiares y nos pone en conexión con algo mayor, con la totalidad.  Más allá de lo que podamos entender.  Así, tendremos resultados concretos en la vida, nos daremos cuenta que estamos en el camino correcto.*


*fuente:  Brigitte Champertier de Ribes

lunes, 12 de marzo de 2018

SOY HIJO/A DE AMBOS


SOY HIJO/A DE AMBOS
“Tomar a los padres tal como son, tomarlo todo de ellos tal cual es.  Es preciso renunciar a las preferencias, que muchas veces son inevitables.  A menudo preferimos a uno de los progenitores en especial se separan y el niño se siente en medio e incluso a veces es usado por alguno de los padres en contra del otro.  En el corazón del niño los padres permanecen unidos a pesar de la separación y el niño es siempre leal a ambos.  Comparto un artículo de Joan Garriga que es una profunda reflexión a este respecto y nos es útil como hijos así como padres.

Éstas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos:
“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”.

“Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”.
“Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”.
“Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”.

¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres. Ambos.”

Padres que quieren demasiado a sus hijos
Artículo
de JOAN GARRIGA
“Hijo, tú eres mucho más importante para mí que tu papá”.

“Hija, tú eres mucho más valiosa en mi corazón que tu mamá”.
“Hijo/a no quieras a tu padre, desprécialo como yo y sobre todo no seas como él”.
“Hijo/a, no logro entender cómo pude querer a tu madre, pero sin duda tú me importas mucho, tú eres mejor que ella”.


Aunque no se digan abiertamente en las familias, éstas y otras frases parecidas a veces son verdades interiores para los padres y nutren la atmósfera familiar de dinámicas fatales en la tríada relacional más importante que vivimos a lo largo de la vida: la tríada padre, madre e hijo.
Conviene tener presente, en primer lugar, que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen sino a lo que los padres sienten y hacen: los hijos se hacen sensibles a su verdad. Entre otras cosas, porque la verdad de nuestros sentimientos puede ser negada o camuflada pero no puede ser eliminada, y por tanto actúa y se manifiesta en nuestro cuerpo. Nos constituye.
Importa, por tanto, que trabajemos con nuestra verdad y la transformemos si es menester y genera sufrimiento en nosotros o en nuestros hijos. Es obvio que ayuda el abstenerse de expresiones hirientes para con el otro progenitor delante de nuestros hijos, por muy enojados o cargados de razones que estemos. No obstante es un logro todavía mayor el trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle el mejor lugar al otro progenitor frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no se separan de los padres. Para ellos, los padres siguen juntos como padres. Los padres se separan como pareja (vivan juntos o no), pero no es posible separarse como padres.
En segundo lugar, conviene tener conciencia de que las vivencias y posiciones que tomamos en esta tríada fundacional con nuestros padres determinarán grandes consecuencias, favorables o desfavorables, en nuestra vida y en que vislumbremos unos horizontes afectivos felices o desdichados. Es clave para el futuro de los hijos que estén bien insertados en el amor de sus padres y que éstos logren amarse, al menos como padres de sus hijos, ya que en la mayoría de casos algún día del pasado se eligieron y se quisieron como pareja. Y los hijos llegaron después como fruto y consecuencia de esa elección.
Quizás no esté diciendo nada que no se sepa y, sin embargo, estas ideas que son de sentido común sorprenden por lo poco comunes que resultan en la realidad. De hecho, escribo sobre el amor entre padres e hijos después de regresar muy conmovido de mi último taller de constelaciones familiares. Siempre es impactante para mí observar los devastadores efectos emocionales que causa la inobservancia de una regla fundamental: los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.
Me sorprendo una y otra vez al ver como los padres se dirigen y se orientan a los hijos por encima del otro padre. Y esta actitud, que puede parecer razonable en ocasiones –la desdicha suele llegar vestida con ropajes argumentales impecables pero exentos de amor-, no ayuda al hijo. Ellos no necesitan ser los más importantes; al contrario, necesitan sentir que la pareja del padre o la madre es más importante, y que los padres están juntos como pareja dándose una recíproca primacía frente a los hijos. Cuando un hijo es más importante que nadie para uno de los padres, no se le hace un regalo, sino que se le da una carga y sacrificio; no es abono, sino sequedad disfrazada de encantamiento. Los hijos no necesitan sentirse especiales ni tienen que ser el todo para los padres. Eso es demasiado.
Es frecuente que aquello que a un padre le falta de su pareja, o de sus propios padres, o aquello que le faltó en su familia de origen, o aquel sueño que no pudo cumplir, lo lleve a su hijo. Y que éste, por amor, acepte el reto. Al precio, claro está, de su libertad y de la plena fuerza para seguir su propio camino a su propia manera. Los hijos necesitan sentirse libres para cumplir su cometido en la vida. Y les va mejor cuando tienen el apoyo de sus padres y sus anteriores, y cuando se encuentran en orden con ellos. En cambio, sufren cuando uno de los padres desprecia al otro o ambos se desprecian mutuamente. Si los padres se desprecian, el hijo encuentra dificultades para no despreciarse a sí mismo y no parecerse a la peor versión diseñada por el padre o la madre sobre el otro progenitor.
Pensemos en hijos que casi tuvieron la función de pareja invisible de uno de los padres, o que significaron el todo para la madre o el padre, o que sintieron la prohibición de amar a un padre que cometió algún tipo de violencia o traición con la madre o viceversa… Tristemente, en constelaciones familiares es habitual identificar dinámicas y resultados fatales como enfermedades, delincuencia, violencia, pasotismo, dificultades en la pareja y mucho sufrimiento emocional. Pues, en lo profundo, un hijo no puede prescindir de amar a ambos padres y no deja de hacer acrobacias emocionales para ser leal a ambos, incluso imitando su mal comportamiento, o su alcoholismo, o sus fracasos y desatinos, etc.
Éstas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos:
“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”.

“Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”.
“Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”.
“Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”.

¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres. Ambos.