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miércoles, 20 de diciembre de 2023

!FELICES FIESTAS!

 


Dándonos tiempo para cada uno,  para reconocer lo bueno a pesar de los tiempos difíciles que el mundo entero vive.  Somos conscientes que no es tarea fácil.  Elegir los pensamientos que nos hacen bien, así le damos fuerza a lo bueno.  Ver la luz en todos, empezando por uno mismo.    Ese es el camino.  Ser luz. Estar para la luz. Trabajar para que haya más luz en el mundo.  Para iluminar y caminar por un hangar solo necesitamos una vela.  Esa es la proporción. La luz tiene más fuerza.


Nace El Niño Jesús y recordamos a nuestro niño interior. El que si disfruta con las luces y los regalos, y disfruta también del quedarse hasta tarde... y ver los niños pedir sus regalos a  Papa Noel.  Démonos tiempo para nosotros y lo que necesitamos para vivir la alegría de vivir cada día. 

(estos son los buenos tiempos para nuestros niños).


¡Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de logros y alegrias

lunes, 4 de enero de 2021

RECUPERAR AL NIÑO LIBRE, QUE SE ASOMBRA CADA DÍA

 


Recuperar al niño libre

Ir al pasado para sanar el presente.   No nos imaginamos hasta que nos atrevemos a entrar en el dolor y darnos cuenta que se fue quedando sin notarlo, y que vivimos desde ese dolor.    Ir al pasado significa encontrarnos con nuestro niño interior y comprender como lo que en un momento nos sirvió para seguir adelante, no nos sirve más; todo lo contrario, nos limita.  

Cuando somos niños vamos asumiendo una posición existencial que nos ayuda a vivir.  Luego ese niño herido, va caminando en la vida como puede; y a partir de ese primer dolor, lo va repitiendo, como en una profecía.   El inconsciente se las arregla para repetir las situaciones de ineptitud, de soledad, de frustración, de tristeza, de cólera o de distintos disfraces…

El objetivo es encontrar y restablecer la relación con el niño que ríe, que confía, que vive con asombro de la vida, encontrándose con cada nueva experiencia con entusiasmo, con asombro. El trabajo se trata  de abrazar y proteger desde el adulto a ese niño que se defendió como pudo y  nos ayudó a crecer para poder  recuperar a ese otro niño libre y alegre.

Es un proceso, toma tiempo encontrar los rincones dónde están esas partes nuestras que se quedaron sin solucionar, o que interpretaron la realidad como pudieron y que son las que reclaman.  

Hellinger dice "es siempre el niño herido el que reclama"   "todo reclamo es un reclamo a los padres"   por algo que nos faltó cuando niños, real o aparente, cuando no teníamos la comprensión para saber que los padres dan lo que pueden, y buscamos completarlo en el presente, reclamándole a alguien y a la vida en general. 

Nuestros patrones de comportamiento, expectativas, creencias, las asumimos antes de los cinco años. Y crecemos con ellas como verdades que vamos repitiendo, a no ser que las revisemos y decidamos cambiarlas.  Traerlas a la conciencia es el primer paso. Es un encuentro con uno mismo, donde se van revelando aspectos ocultos insospechados que al abrazarlos nos da una nueva dimensión de vida.

Se parte del asentimiento a todo tal como fue, decir “así fue, y fue suficiente.” Ver que es posible tomar nuevas decisiones a pesar de lo que sucedió. Y desde el presente revisar estas creencias y decisiones, es así como cambiamos la historia que nos hemos contado; comprendiendo que nuestros padres hicieron lo que pudieron.  Mirarlos con agradecimiento por la vida. Esta actitud nos ubica en nuestro lugar y nos devuelve toda nuestra fuerza para la vida.