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martes, 26 de marzo de 2024

EL ADULTO INTERIOR, NUESTRA MAYOR FUERZA

 

EL ADULTO INTERIOR,  NUESTRA MAYOR FUERZA


El que reclama es el niño, el adulto se hace responsable. Observa y decide hacer lo que conviene con lo que sucede en el presente.

Es el niño el que siente que debió ser de otra manera, el que se opone a la realidad tal como es. En el Análisis Transaccional* vemos que hay en nosotros tres personajes:  el niño (niño sano, niño sumiso, niño rebelde) el adulto (observador) y el padre (padre nutricio, padre critico).   En nuestras conversaciones internas muchas veces están presentes estos tres personajes. De igual manera en nuestras relaciones asumimos diferentes posiciones con diferentes personas… Esto dicho en cuatro palabras…  

Es un tema muy profundo que vale la pena explorar.  Desde las constelaciones familiares es el adulto el que se hace cargo de su vida tal como es, aceptando la realidad que lo rodea tal como es, a todos tal cual son.  Esto es decir si a la vida para poder ver hacia donde quiero/puedo ir.  Que quiero cambiar y que no puedo cambiar.  Asi, podemos revisar que posición existencial asumimos de niño para responder ante las diferentes circunstancias. 

Ese niño que se defendió cargando la tristeza de la madre, el abandono de alguno de los padres… va a buscar en la vida situaciones que repitan lo que vivió de niño.   Toca ahora desde el adulto decidir nuevamente y dejar atrás el reclamo y/o queja y decir:  “Asi fue, y fue suficiente” “Ahora me hago cargo de mi vida”  “el pasado ya terminó”   Para poder dejarlo atrás tenemos que mirarlo y decirle al niño  “Ya crecí y ahora puedo hacerlo diferente”  Dejando atrás los “hubiera sido.”  Esta actitud nos facilita vivir el aquí y ahora y estar en nuestra posición de mayor fuerza.

*teoría propuesta por Eric Berne

lunes, 4 de marzo de 2024

"No se mire tanto señora”

 

"No se mire tanto señora" me dijo el el dr. San Martin hace años cuando le dije que tenía una mancha producida por el sol cuando hacía mucho deporte al aire libre en verano…. Efectivamente, paso el verano y se me fue…. Y la frase se me quedó grabada.  Me parece muy interesante tomarle otro sentido y ver que tanto nos miramos.  O sea somos nuestra referencia para el mundo exterior, ahí nos miramos. Cuando esperamos algo de los demás, nos miramos primero. 

Cuando nos frustramos por algo que no sale como queremos, nos estamos mirando.  Cuando nos resentimos, nos estamos mirando. Y así…. Siempre nos estamos mirando y esta bien en el sentido de respetar nuestras necesidades, poner límites cuando sea necesario. Ocuparnos de ser mejor persona, de conocernos un poco más.   

Es demasiado cuando pasamos a la autocrítica que nos daña, y no nos permite hacer contacto con nuestra alma.   Revisemos Qué tanto nos estamos mirando?   Nuestra propia mirada nos hace bien o no.   Un buen ejercicio, antiguo ya,  es mirarnos en el espejo y decir, como decía una de mis hijas cuando estaba “vestida para santo”:  “estoy peshoshura” y sonreiremos…

lunes, 4 de enero de 2021

RECUPERAR AL NIÑO LIBRE, QUE SE ASOMBRA CADA DÍA

 


Recuperar al niño libre

Ir al pasado para sanar el presente.   No nos imaginamos hasta que nos atrevemos a entrar en el dolor y darnos cuenta que se fue quedando sin notarlo, y que vivimos desde ese dolor.    Ir al pasado significa encontrarnos con nuestro niño interior y comprender como lo que en un momento nos sirvió para seguir adelante, no nos sirve más; todo lo contrario, nos limita.  

Cuando somos niños vamos asumiendo una posición existencial que nos ayuda a vivir.  Luego ese niño herido, va caminando en la vida como puede; y a partir de ese primer dolor, lo va repitiendo, como en una profecía.   El inconsciente se las arregla para repetir las situaciones de ineptitud, de soledad, de frustración, de tristeza, de cólera o de distintos disfraces…

El objetivo es encontrar y restablecer la relación con el niño que ríe, que confía, que vive con asombro de la vida, encontrándose con cada nueva experiencia con entusiasmo, con asombro. El trabajo se trata  de abrazar y proteger desde el adulto a ese niño que se defendió como pudo y  nos ayudó a crecer para poder  recuperar a ese otro niño libre y alegre.

Es un proceso, toma tiempo encontrar los rincones dónde están esas partes nuestras que se quedaron sin solucionar, o que interpretaron la realidad como pudieron y que son las que reclaman.  

Hellinger dice "es siempre el niño herido el que reclama"   "todo reclamo es un reclamo a los padres"   por algo que nos faltó cuando niños, real o aparente, cuando no teníamos la comprensión para saber que los padres dan lo que pueden, y buscamos completarlo en el presente, reclamándole a alguien y a la vida en general. 

Nuestros patrones de comportamiento, expectativas, creencias, las asumimos antes de los cinco años. Y crecemos con ellas como verdades que vamos repitiendo, a no ser que las revisemos y decidamos cambiarlas.  Traerlas a la conciencia es el primer paso. Es un encuentro con uno mismo, donde se van revelando aspectos ocultos insospechados que al abrazarlos nos da una nueva dimensión de vida.

Se parte del asentimiento a todo tal como fue, decir “así fue, y fue suficiente.” Ver que es posible tomar nuevas decisiones a pesar de lo que sucedió. Y desde el presente revisar estas creencias y decisiones, es así como cambiamos la historia que nos hemos contado; comprendiendo que nuestros padres hicieron lo que pudieron.  Mirarlos con agradecimiento por la vida. Esta actitud nos ubica en nuestro lugar y nos devuelve toda nuestra fuerza para la vida.